martes 19 de julio de 2011

He empezado a leer las primeras líneas de "En defensa de la felicidad", de Matthieu Ricard. Me ha gustado mucho esta primera página:

"La felicidad no llega de forma automática,
no es una gracia que un destino venturoso puede
concedernos y un revés arrebatarnos; depende
exclusivamente de nosotros. No se consigue ser feliz
de la noche a la mañana, sino a costa de un trabajo
paciente, realizado día tras día. La felicidad se construye,
lo que exige esfuerzo y tiempo. Para ser feliz hay
que saber cambiarse a uno mismo".

LUCA Y FRANCESCO CAVALLI-SFORZA