lunes, 17 de septiembre de 2018

Vivir ahí afuera

Me gusta pensar que el tiempo en el que no estoy con la literatura, o pensando en ella, es realmente tiempo que estoy invirtiendo "de la mejor forma posible" en la literatura. Ese tiempo alejada de libros y teclados, pantallas y bolígrafos. Me gusta pensar que crezco cada día y me enriquezco cada día con lo que me rodea y lo que vivo, y que eso, precisamente, es una inversión que no tiene letras escritas, pero que tiene muchas letras volando a mi alrededor, muchas palabras solteras ansiando encontrar la pareja de sus vidas. Pérez Reverte decía, en una carta dirigida a jóvenes escritores, algo así como que para escribir debíamos procurar vivir antes "ahí afuera", no en libros ni reuniones literarias, sino ahí, en la barra de un bar, en las conversaciones vecinales, en las calles llenas de coches y las avenidas vacías de gente. Que debíamos aprender de la vida, la de verdad, la que no está escrita en ficciones.

Pongo el enlace a su "Carta a un joven escritor I" y "Carta a un joven escritor II".

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