lunes, 25 de julio de 2016

Andrés Neuman - La mujer tigre


Me gusta este autor argentino. Andrés Neuman. ¿Es precipitado decirlo, al no haber leído todavía ninguna de sus novelas? Tal vez. Pero creo que cuando me gusta la forma de escribir de un autor... creo que ese autor siempre me va a gustar, más o menos dependiendo del texto. Lo primero que leí de él fue "La mujer tigre" y me maravilló. Después lo he visto en internet, en vídeos, sé algo de su vida y de su obra... y la verdad es que es un tío muy simpático, además de tener futuro literario. Quedó finalista del premio Herralde con su novela Bariloche -que me gustaría leer- y así fue como dio el salto a ser conocido. Además, tiene un acento argentino que es una delicia. ¿Dónde se compran acentos así? ¿Dónde los venden? Qué delicia, de verdad.

La mujer tigre




lunes, 18 de julio de 2016

Carta a un joven escritor...

Encuentro un enlace a unos escritos sobre literatura de R. L. Stevenson:

Ensayos literarios

Incluye "carta a un joven que se propone abrazar la carrera del arte".

viernes, 1 de julio de 2016

Obra de arte


Pongo aquí la obra "Apolo y Dafne", que me encanta. Es de Bernini, la creó entre 1622-25 y está en la Galería Borghese, en Roma.


martes, 28 de junio de 2016

De vuelta


Tengo otra web, pero voy a intentar a enlazar de nuevo el dominio www.mercedesdececilia.com con este blog, porque me resulta mucho más cómodo de actualizar.

Un saludo.

martes, 21 de junio de 2016

Próxima web

Voy a darle otra vuelta de tuerca a este blog y lo voy a transformar en una web donde tengan cabida todas mis paridas: la interpretación de The Queen of the night, el funcionamiento de las neuronas, el documento de la UNESCO, el diálogo sobre la fe y la realidad... todas juntas como buenas hermanas. Y por delante de todas, unas palabras: las de Einstein y la estupidez infinita. Ya he hablado de ello pero es que me parecen tan acordes conmigo misma... son perfectas!!

Y dentro de poco quizá pueda publicar también "El marqués de Avellaneda". Me salen chispas de los ojos cuando pienso en esa obra... Le tengo mucho cariño. Hemos vivido mucho juntas.

IV Centenario

Este año se celebra el IV Centenario de la muerte de Cervantes (1616-2016), así que pondré alguna entrada relacionada. Por lo pronto, diré que la web oficial está muy bien:

www.400cervantes.es


miércoles, 8 de junio de 2016

"La selva y el mar" - Vicente Aleixandre

Allá por las remotas
luces o aceros aún no usados,
tigres del tamaño del odio,
leones como un corazón hirsuto,
sangre como la tristeza aplacada,
se baten con la hiena amarilla que toma la forma
del poniente insaciable.
Largas cadenas que surten de los lutos,
de lo que nunca existe,
atan el aire como una vena, como un grito, como
un reloj que se para
cuando se estrangula algún cuello descuidado.

Oh la blancura súbita,
las orejas violáceas de unos ojos marchitos,
cuando las fieras muestran sus espadas o dientes
como latidos de un corazón que casi todo lo ignora,
menos el amor,
al descubierto en los cuellos allá donde la arteria golpea,
donde no se sabe si es el amor o el odio
lo que reluce en los blancos colmillos.

Acariciar la fosca melena
mientras se siente la poderosa garra en la tierra,
mientras las raíces de los árboles, temblorosas,
sienten las uñas profundas
como un amor que así invade.

Mirar esos ojos que sólo de noche fulgen,
donde todavía un cervatillo ya devorado
luce su diminuta imagen de oro nocturno,
un adiós que centellea de póstuma ternura.

El tigre, el león cazador, el elefante que en sus colmillos lleva algún suave collar,
la cobra que se parece al amor más ardiente,
el águila que acaricia a la roca como los sesos duros,
el pequeño escorpión que con sus pinzas sólo aspira a oprimir un instante en la vida,
la menguada presencia de un cuerpo de hombre que jamás podrá ser confundido con una selva,
ese piso feliz por el que viborillas perspicaces hacen su nido en la axila del musgo;
mientras la pulcra coccinela
se evade de una hoja de magnolia sedosa...
Todo suena cuando el rumor del bosque siempre virgen
se levanta como dos alas de oro,
élitros, bronce o caracol rotundo,
frente a un mar que jamás confundirá sus espumas con las ramillas tiernas.

La espera sosegada,
esa esperanza siempre verde,
pájaro, paraíso, fasto de plumas no tocadas,
inventa los ramajes más altos
donde los colmillos de música,
donde las garras poderosas, el amor que se clava,
la sangre ardiente que brota de la herida,
no alcanzará, por más que el surtidor se prolongue,
por más que los pechos entreabiertos en tierra
proyecten su dolor o su avidez a los cielos azules.

Pájaro de la dicha,
azul pájaro o pluma,
sobre un sordo rumor de fieras solitarias,
del amor o castigo contra los troncos estériles,
frente al mar remotísimo que como la luz se retira.