jueves, 23 de junio de 2016

Mudanza provisional


Me he mudado, se puede acceder a la nueva página de dos formas:

www.mercedesdececilia.com

http://mtortosacecilia.wix.com/mercedes-de-cecilia

Sin embargo, no acabo de estar contenta... Es mucho más cómodo un blog como este. Así que es bastante posible que coja de nuevo las maletas y me instale otra vez en este pisito con vistas al mar.

Pero ya supongo que sería dentro de unas semanas.


Un saludo.

martes, 21 de junio de 2016

Próxima web

Voy a darle otra vuelta de tuerca a este blog y lo voy a transformar en una web donde tengan cabida todas mis paridas: la interpretación de The Queen of the night, el funcionamiento de las neuronas, el documento de la UNESCO, el diálogo sobre la fe y la realidad... todas juntas como buenas hermanas. Y por delante de todas, unas palabras: las de Einstein y la estupidez infinita. Ya he hablado de ello pero es que me parecen tan acordes conmigo misma... son perfectas!!

Y dentro de poco quizá pueda publicar también "El marqués de Avellaneda". Me salen chispas de los ojos cuando pienso en esa obra... Le tengo mucho cariño. Hemos vivido mucho juntas.

IV Centenario

Este año se celebra el IV Centenario de la muerte de Cervantes (1616-2016), así que pondré alguna entrada relacionada. Por lo pronto, diré que la web oficial está muy bien:

www.400cervantes.es


miércoles, 8 de junio de 2016

"La selva y el mar" - Vicente Aleixandre

Allá por las remotas
luces o aceros aún no usados,
tigres del tamaño del odio,
leones como un corazón hirsuto,
sangre como la tristeza aplacada,
se baten con la hiena amarilla que toma la forma
del poniente insaciable.
Largas cadenas que surten de los lutos,
de lo que nunca existe,
atan el aire como una vena, como un grito, como
un reloj que se para
cuando se estrangula algún cuello descuidado.

Oh la blancura súbita,
las orejas violáceas de unos ojos marchitos,
cuando las fieras muestran sus espadas o dientes
como latidos de un corazón que casi todo lo ignora,
menos el amor,
al descubierto en los cuellos allá donde la arteria golpea,
donde no se sabe si es el amor o el odio
lo que reluce en los blancos colmillos.

Acariciar la fosca melena
mientras se siente la poderosa garra en la tierra,
mientras las raíces de los árboles, temblorosas,
sienten las uñas profundas
como un amor que así invade.

Mirar esos ojos que sólo de noche fulgen,
donde todavía un cervatillo ya devorado
luce su diminuta imagen de oro nocturno,
un adiós que centellea de póstuma ternura.

El tigre, el león cazador, el elefante que en sus colmillos lleva algún suave collar,
la cobra que se parece al amor más ardiente,
el águila que acaricia a la roca como los sesos duros,
el pequeño escorpión que con sus pinzas sólo aspira a oprimir un instante en la vida,
la menguada presencia de un cuerpo de hombre que jamás podrá ser confundido con una selva,
ese piso feliz por el que viborillas perspicaces hacen su nido en la axila del musgo;
mientras la pulcra coccinela
se evade de una hoja de magnolia sedosa...
Todo suena cuando el rumor del bosque siempre virgen
se levanta como dos alas de oro,
élitros, bronce o caracol rotundo,
frente a un mar que jamás confundirá sus espumas con las ramillas tiernas.

La espera sosegada,
esa esperanza siempre verde,
pájaro, paraíso, fasto de plumas no tocadas,
inventa los ramajes más altos
donde los colmillos de música,
donde las garras poderosas, el amor que se clava,
la sangre ardiente que brota de la herida,
no alcanzará, por más que el surtidor se prolongue,
por más que los pechos entreabiertos en tierra
proyecten su dolor o su avidez a los cielos azules.

Pájaro de la dicha,
azul pájaro o pluma,
sobre un sordo rumor de fieras solitarias,
del amor o castigo contra los troncos estériles,
frente al mar remotísimo que como la luz se retira.

viernes, 3 de junio de 2016

Diálogo


Cuelgo este diálogo que he escrito entre anoche y el día de hoy. Creo que esta versión va a ser la definitiva. Si modificara algo, lo publicaría aquí.

Diálogo

Un saludo.

viernes, 13 de mayo de 2016

La estupidez infinita

He estado recordando, durante la mañana de hoy, las palabras de Einstein acerca de la estupidez humana... decía el genio que esta es infinita. Así que, bueno, mis pensamientos y yo somos infinitamente estúpidos -como alguna vez he comentado- y así me he sentido esta mañana: entre la estupidez y la ignorancia y la risa. Pero qué quieres que te diga, ser infinitamente estúpido no es algo tan malo como se puede pensar, sino bastante divertido. Al menos en mi caso. Ser estúpido significa que tienes carta blanca para decir estupideces, y estas son liberadoras, uno se siente mejor, respira mejor, después de haber soltado alguna que otra parida. Los psicólogos deberían recomendar a las personas que los visitan que se hagan los estúpidos. Mira, ya sé de qué va a ir esa película que algún día rodaré y que olerá un poco a Woody Allen. El hombre desesperado e increíblemente culto que va al psicólogo porque no sabe qué le sucede, pues todo le va mal en la vida, y el psicólogo le recomienda que haga estupideces y se convierta en un estúpido infinito. ¡Estupenda idea original! ¿Y cómo convertirme en un estúpido "infinito"?, preguntará perplejo el hombre. Pero va a tener que trabajar mucho, amigo, porque la estupidez no es que salga de la noche a la mañana ¿sabe? Eso es una facultad que se tiene o no se tiene. Y los que somos estúpidos "infinitos" no le vamos a desvelar el secreto, ¡faltaría más! Es como el cáliz de la eterna juventud. El estúpido siempre va a poder decir que es estúpido, es como un escudo protector, la gente entiende que diga estupideces y hay algunos que hasta sienten lástima. Pero, ¿y el que no lo es? Pues entonces ya la hemos liado, porque si es usted un individuo culto, sofisticado, atento y maravilloso, todo desliz que pueda tener en el ámbito de la estupidez humana no va a tener justificación alguna, ni escudo protector, y es posible que no se lo perdonen nunca, o que pierda toda su credibilidad e incluso su trabajo, sus amigos, su familia, su hamster y su gato. El culto y sofisticado tiene todo que perder pero el estúpido infinito no. ¿Qué le puede pasar? ¿Qué le llamen estúpido? Si Einstein viviera le diría: colega, ser un estúpido infinito es relativo. ¡Según lo mires puede ser algo fabuloso!