sábado, 30 de abril de 2016

"Literatura con barreras"

Escribí un artículo para el periódico hace poco, titulado "Literatura con barreras". Pero no ha sido publicado, me parece, y no sé el motivo aunque me lo imagino. He mirado el periódico digital, mi padre ha estado viendo el periódico en papel... pero no lo hemos encontrado.

Decía que me parece profundamente injusto que no me pueda presentar al concurso literario de mi ayuntamiento -de una administración pública- y optar a los 5.000 euros de premio (nada más y nada menos!!!). Me siento discriminada. Muy discriminada, de manera especial porque yo he sido una de esas personas que han defendido la lengua valenciana, la han promocionado, y la han puesto en pie de igualdad con el castellano: como digo en el artículo, no vale más pero tampoco debe valer menos.

Esto de la discriminación positiva... bueno, debemos pensar en ello. ¿Cuál es la filosofía que tiene detrás? ¿Debemos quitar una caja a unos para ponérsela a otros? Si no me dejas participar en el concurso, me estás quitando una caja porque no me dejas siquiera optar a ganar dinero y lo necesito. Por ejemplo. ¿La discriminación positiva asume que es injusta en su búsqueda de justicia? Lo que no me gusta es que, muchas veces, se rechace la idea de estar siendo, al mismo tiempo, profundamente injustos. Así, dicho a lo bruto, es como ir tirando bombazos para evitar una guerra.

En la búsqueda de "un bien mayor", nos negamos a nosotros mismos.

Además, me parece una postura, también, profundamente egoísta. Porque a los discriminados se nos dice: "te tienes que aguantar, lo estamos haciendo por justicia". Es decir, sería algo así como decir: te exijo que seas solidario. Pero la solidaridad nunca debe exigirse, porque, por lo mismo de antes, se está anulando a sí misma. Deja de tener sentido. La "solidaridad" brota de un alma compasiva, de forma espontánea, si utilizamos un imperativo la solidaridad muere, pierde su naturaleza.

Ahora bien, ¿es lícito tirar bombazos para evitar una guerra? ¿El fin justifica los medios? ¿Qué opinamos de la manera en que terminó la II Guerra mundial, con el uso de las bombas nucleares? ¿Hay otras maneras de acercarnos a la justicia social que no sea con la discriminación positiva? ¿Es útil, no lo es? Podríamos hablar mucho de todo esto: discapacitados, mujeres... Pero que mucho. Aunque de cualquier modo, eso no me quitaría el convencimiento de que no dejarme participar en el concurso de mi Ayto. por escribir en castellano es discriminatorio, profundamente injusto y profundamente egoísta. A partir de ahí, podemos hablar de lo que quieras.


viernes, 29 de abril de 2016

Política emocional

Bueno, acabo de leerlo en un periódico digital, en una noticia que fue publicada hace días. Es lo que recordaba: Otegui comentó que condenar la violencia, por una parte de la izquierda abertzale sería "una humillación, como si te hubieras bajado los pantalones". A ver si un día de estos consigo ver de nuevo la entrevista completa a Otegui, porque en su primera emisión en Salvados se me escaparon bastantes cosas, o no presté la atención adecuada. Estamos hablando del sentimiento de humillación.

Más allá de esa entrevista, todas y cada una de las cuestiones políticas o sociales del planeta son cuestiones emocionales... ¿En eso estamos de acuerdo? Detrás de cada movimiento hay una/s persona/s, unas emociones y una mente. El impulso de las emociones es lo que hace actuar a una persona. Creo, por cierto, que esto lo deben de haber estudiado bien en publicidad.

Cuando le pregunté a un exdiputado de Esquerra Republicana por qué quería la independencia de Cataluña, me dio una larga respuesta y dijo que era una cuestión de sentimientos. Como señalando que su posición era inamovible porque venía de unos cimientos profundos. Para resolver la cuestión de Cataluña creo que se necesita "política emocional" pero también "periodismo emocional".

Me acabo de inventar un tipo de periodismo, supongo.


jueves, 28 de abril de 2016

Ego profesional

Alguna vez ya lo he expresado en este blog... pero en una versión anterior del mismo. Me refiero a que el "ego profesional" es el más doloroso de todos. Buf. Eso no tiene remedio. Pero es una verdadera lástima. Cuestiona -aunque sea de forma delicada- el trabajo de una persona que se ha entregado noche y día a una tarea, que ha sacrificado muchas cosas, que ha puesto en ello toda su ilusión y... bueno, lo primero que recibirás puede que sea un fuerte rechazo. Por ejemplo, en el caso de ciertos escritores. Eso no lo olvidan, aunque no se acuerden del día que nacieron. Y si quieres romper una relación, por ejemplo, empieza por ahí... por picar el ego profesional. Por lo mismo por lo que mostrar una "sutil simpatía" o elogiar de alguna forma el trabajo ajeno... podría traerte el comienzo de una amistad, cuando no de una relación de pareja. 

Emociones

De todas las emociones humanas, la que más admiro, la más hermosa y fascinante... es la Compasión.  Como si de ella, además, brotaran todas las demás emociones positivas. Por ejemplo, un alma verdaderamente alegre -la alegría como algo espontáneo que brota, se expande de forma maravillosa y lo inunda todo-, un alma así me parece que necesariamente es compasiva.

La emoción que menos me gusta es la Melancolía. En eso estoy de acuerdo con Antonio Gala.

Desde este blog reivindico La Compasión hacia todo lo que nos rodea. Me parece, además, la emoción "más humana" de todas, la que nos define como seres humanos.

La Dama es una urna funeraria

Y bueno, aquí hay un artículo que habla de cómo las investigaciones en el laboratorio concluyeron que la Dama de Elche es una urna funeraria y un busto auténtico.

"Cómo la ciencia resolvió el misterio de la Dama de Elche"

Se me ocurren preguntas, y me gustaría que algún día alguien me lo explicara mejor.




La necesidad del Arte

Hoy comentaré algo del arte... y de la necesidad del arte. Pintar, escribir, bailar... se pueden convertir en verdaderas necesidades. En "el oxígeno que necesito para vivir", como me decía Rosa Montero en una entrevista. Pero, ¿por qué? A lo largo del tiempo me he ido dando cuenta de que el arte, la literatura en mi caso, era una especie de huida del mundo que me rodea. Un refugio. Creo que ello se debe a que el artista, mientras está realizando la actividad artística, consigue amar profundamente. Siente una felicidad plena, no necesita nada más. Se le olvida, incluso, algo básico como es comer. O no le importa prescindir de ello. Pienso que, como todo ser humano, la mente del artista necesita amar y este proceso interno lo desencadena precisamente durante la actividad artística. El problema es que, probablemente, no lo pueda desencadenar en otras partes, en otras actividades. De ahí que se centre en el arte "como única forma de alimentarse". Castillejos, un pintor ilicitano muy conocido, me dijo que mientras pintaba no sentía nada. Efectivamente, opino, porque cuando estás amando sientes paz, no hay altibajos, y eso se suele asociar a no sentir nada. Cuando el artista observa que su actividad artística está lejos, o se va alejando de forma irremediable, se pone tenso y el arte se convierte en un objeto de amor externo. Un remanso de felicidad que está ahí afuera, algo a lo que hay que llegar. Lo interesante es que, en mi opinión, si el artista fuera capaz de amar profundamente en otras actividades que no fueran la literatura, la danza, la música, la pintura... si fuera capaz de diversificar el amor, por decirlo así, entonces se curaría de su necesidad de oxígeno artístico.

Creo que darse cuenta de que el arte se convierte en un objeto de amor externo hacia el que se camina y se camina, y se lucha, etcétera... es un buen paso para empezar a dejar atrás la necesidad del arte.

PD. Para extenderlo, donde digo arte, estoy diciendo en verdad "vocación".



Ricci, Sebastiano - Alegoría del arte: 1690-94

martes, 26 de abril de 2016

The walking dead: los caminantes

También estaba pensando en los caminantes... Llevado al extremo, esa podría ser una imagen de una mente absolutamente enferma y desesperada por poseer objetos de amor. La imagen de una sociedad extremadamente consumista que solamente le guía el ansia de consumir y hace lo que sea por poseer y poseer. Creo que Vicente Verdú decía que en la sociedad de consumo los objetos de lujo son las personas. Las personas se poseen y se devoran, opino, pero en realidad eso no sacia nada. Es una vuelta a empezar. Una vuelta a buscar nuevas personas que poseer y devorar.

PD. Sí, lo sé, puede parecer una imagen muy exagerada.